Cambiar de compañía eléctrica es un trámite gratuito y sin cortes de suministro. La confusión más habitual es pensar que hay que avisar a la compañía antigua o que puede quedarse la casa sin luz durante el proceso — no es así.
La red eléctrica pertenece a la distribuidora (Endesa, Iberdrola, etc. según tu zona), no a la comercializadora con la que tienes contratada la tarifa. Cuando cambias de comercializadora, solo cambia quién te factura el consumo: la distribuidora sigue siendo la misma y el suministro físico no se toca.
El proceso típico dura entre 7 y 15 días. Durante ese tiempo tu luz funciona con normalidad. La nueva compañía se encarga de notificar la baja en la anterior — tú no tienes que llamar a nadie ni firmar una baja por separado.
Antes de cambiar, conviene tener a mano tu última factura para comparar potencia contratada, consumo en kWh y el precio que estás pagando ahora mismo frente a la nueva oferta.