Antes de pensar que la caldera está averiada, conviene revisar dos cosas simples que explican la mayoría de subidas inesperadas.
Revisa el consumo, no solo el importe
Si has purgado los radiadores este año, bien — el aire acumulado hace que la caldera trabaje de más para producir el mismo calor. Y comprueba si el termostato sigue en la misma temperatura de siempre: un par de grados de más se nota bastante en la factura acumulada de varios meses.
Si el consumo es el mismo, el problema es el precio
Si los hábitos y el consumo en kWh son parecidos al año pasado pero el importe ha subido, la explicación está en la tarifa, no en cómo usas el gas. Igual que en luz, existe tarifa regulada (TUR) y mercado libre — no siempre la regulada es la más barata, y muchas compañías ofrecen packs de luz + gas con descuento conjunto.